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Según el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, unos 320.000 españoles fuman cannabis de forma habitual. Una cifra bastante alta en nuestro país. Por eso, queríamos explicar los riesgos que tiene para la salud. Tanto a corto como a largo plazo.

Su consumo provoca alteraciones conductuales y cognitivas, afectando al pensamiento y a la resolución de problemas. También pueden verse afectadas la coordinación motora y la percepción sensorial. De igual manera puede causar alteraciones de la conciencia, dificultades en la concentración y la memoria, y puede provocar la aparición de cuadros depresivos. Por otro lado tenemos que, la exposición a dosis altas, puede dar como resultado trastornos psicóticos. Y es en los jóvenes cuando es más peligroso, ya que el sistema nervioso se encuentra en desarrollo. Es importante resaltar el hecho de que combinado con otras drogas puede agravar estos efectos.

Uno de los efectos del cannabis es la aparición de cuadros depresivos

Su consumo comienza cada vez antes entre los más jóvenes. Una encuesta sobre Drogas y Alcohol que el Gobierno realiza cada dos años, señala que el cannabis se consume cada vez antes y en mayor cantidad. Y es que el cannabis ha superado en consumo al hachís. Cerca de un 53% de los consumidores de cannabis afirman consumir preferentemente marihuana, mientras que el 17% revela que su principal consumo es el hachís. El resto confirma haber consumido ambos formatos.

A pesar de que el consumo de marihuana predomina tanto en hombres como en mujeres, su consumo es más evidente en estas últimas, especialmente entre los 15 y 34 años. Por otro lado, el consumo de marihuana y hachís, en ambas formas, está más extendido en hombres. En hombres de entre 15 y 34 años (incluso de mayor edad), 3 de cada 10 consumen ambos formatos.

También tenemos que 9 de cada 10 consumidores de cannabis lo fuman mezclado con tabaco. Los hombres consumen mayor cantidad de porros que las mujeres. Ellos consumen una media de 2,6 porros al día y ellas 2,1. En los hombres este consumo no varía con la edad. Sin embargo, con las mujeres es distinto. Esta media de consumo diario disminuye con la edad.

Los hombres consumen de media mayor cantidad de porros que las mujeres

Debemos considerar que una persona tiene adicción a una sustancia cuando:

  • Control deficitario: Consume grandes cantidades de sustancia o durante más tiempo del previsto. Tiene ganas de dejar o regular el consumo pero presenta esfuerzos fallidos para hacerlo. Invierte una gran parte de su tiempo en obtener la droga, consumirla o recuperarse de ella. Y por supuesto, deseo intenso de consumo.
  • Deterioro social: El consumo de la droga lleva a la persona a abandonar sus deberes en los ámbitos académicos, laborales o domésticos. El paciente sigue consumiendo a pesar de los problemas que le ocasionan en su ámbito social o interpersonal. El consumo hace que abandone actividades sociales, ocupacionales o recreativas.
  • Consumo de riesgo: Sigue consumiendo la sustancia a pesar de que conlleve un riesgo físico para él/ella. La persona no detiene el consumo a pesar de ser consciente de padecer un problema físico o psicológico recurrente o persistente, ocasionado o empeorado por este consumo.
  • Criterio farmacológico: Tolerancia y abstinencia a la sustancia.

La persona puede tener deseos de dejar la sustancia pero es incapaz de hacerlo